jueves, 14 de enero de 2010

Angustia (tragicomedia en un solo acto)


***Cualquier parecido con personajes de la realidad es pura coincidencia***

Una fría noche de verano (en Lima, eso es posible):

A- ¿Qué somos? Sabes que ello depende de lo que se haga. ¿Qué hacemos? No somos músicos ni cocineros ni diseñadores ni arquitectos. Poesía, narrativa, teatro... Tampoco. Escribimos, sí. Pero no por mero gusto ni puro ego. Y el que así lo haga, está sobrando. Pensamos, porque hay algo que creemos/que queremos cambiar. Un inevitable hacer. Llegar a la praxis. Solo que esta sociedad no quiere saber nada con pensar. Ese es el quid del asunto creo yo. ¿Tú?

B- ¿Qué somos? Unos imbéciles que todavía creen en lo imposible; unos románticos tercermundistas aún con fe; al fin y al cabo, niños que se olvidaron que para hacer magia primero hay que hacer negocios. Es el quid, efectivamente, pero eso no vende cuando empiezas. Que Sartre o Sabato salgan a protestar en una marcha es un acontecimiento importante y valioso, porque genera adeptos, remueve conciencias, atrae a los medios de comunicación, que un profesor de facultad lo haga es una anécdota para el patio de Letras. La revista ha crecido, nosotros también, lo sabes; el problema que afrontamos no es intelectual, sino material, concreto, empresarial. Queremos ser más astutos que el mercado, transmitiendo nuestras ideas incluso por sobre sus reglas. En este caso el quid es: cómo conseguimos dinero. "La sociedad no quiere pensar". La sociedad no piensa, nunca lo ha hecho; la sociedad siente posturas, lugares cómodos o incómodos, NECESIDADES. La sociedad, toda ciudad, es propensa a incendios. Esa es la única salida: que todo arda. Un árbol que tiene las raíces podridas no puede regenerarse, no podrá hacerlo. Si quieres cruzar el límite, pasar a la praxis, no olvides la modestia. Hay muchas cosas por cambiar, cierto; somos intelectuales, nuestro trabajo es escribir, criticar, hablar, acusar, pero, sobre todo, gritar, gritar y gritar hasta que nuestra garganta se convierta en cenizas y aun esas cenizas sigan gritando. Si toda ciudad arde, encendamos la mecha, pongamos dinamita a estos muros. Nuestra voz es nuestra revista. Ella es quien quedará, ella es quien pronunciará nuestros gritos. Dinero. TIENE QUE SALIR. Soluciones, eso necesitamos, qué crees tu?

A- Precisamente que comencemos a gritar. Que hagamos algo: generar atención, llamar a las conciencias que valen la pena, pues son esas las que buscamos. Si nos quedamos en nuestros mismos espacios de siempre moriremos. La vida está en lo dinámico y ya es momento de demostrarlo. Ahora es poco lo que se puede hacer, pero si gritamos como debemos recièn nos darán el dinero. Nuestro negocio es el de la agitación a través de las ideas. Tenemos que salir a las calles.

B- Exacto. Estás listo para el ridículo y el fracaso? Quieres salir a las calles? Hagámoslo. Mas convirtamos nuestras ideas en mecanismos de protesta sugerentes. Las ideas no agitan más que aquellos que aman las ideas. No es solo juntar a los que valen, sino transformar a todo aquél que acepte el desafío. Si tallas un pedazo de madera y le prendes fuego adquiere un significado diferente a si simplemente agitas un tronco. Convertir nuestras ideas en ESO. Cómo? Acaso lo sabes?

C- Yo escribo para ser libre. Y pienso, también, para ser libre. Y además está la pasión; sin pasión no se logra nada. En cuanto al cambio, en cuanto a la praxis, hay que ser romántico para pensarlo. Yo todavía lo soy un poco, y ojalá eso no cambie.