jueves, 5 de marzo de 2009

Editorial -9

Un estereograma es a grandes rasgos, un ejercicio visual. La posibilidad de ver entre los renglones en blanco. Su lógica exige un esfuerzo extra. Nuestra revista recoge esta dinámica y la utiliza para poder mirar el mundo. No es el simple privilegio de la vista, sino de ver cómo este proceso involucra toda nuestra existencia.

Reflexión cultural es es lo que hacemos. Cultura como pretexto y como fin; reflexión: oportunidad de movimiento y caos. No queremos la imagen limpia de "esto es esto" y "aquello es aquello otro"; preferimos la impertinencia, la fractura, el exceso y el fragmento.

Escogimos el ensayo como nuestra principal herramienta porque es un género que no rechaza la hibridez ni la subjetividad, por el contrario, adquiere dichas cualidades como sus componentes primordiales. Para nosotros la forma de nuestros ensayos refleja de algún modo las complejidades de los temas que ensayamos.

ESTEREOGRAMA no es una revista monográfica ni una revista de creación; ni más ni menos, solo distinta: con sus propias necesidades, mecanismos e inquietudes. Es acéntrica porque no encuentra otro modo de ser. No buscamos la "originalidad": buscamos la expresión de nuestras ideas, desordenadas o no. Lúcida y lúdica: esa es nuestra meta.

Pretendemos ser una revista "temática": es así como pensamos el dossier. No es un conjunto de artículos, es un espacio donde se vinculan las distintas partes de la revista. El "tema" de este primer número es el collage Aprovechándonos de las posibilidades que nos da una opción como esta, hemos compuesto este primer, y sobre todo, imperfecto, número.

Así, cada uno de nuestros redactores, muy a su manera, ha buscado el desarrollo de sus inquietudes. Al final se ven los lazos que los unen: la figura del intelectual (quién, cómo, cuándo, qué, para qué), el discurso de identidad (quién soy, a dónde pertenezco, con quién me identifico) y la mirada / la imagen / el mirarse. Es en esta última en donde se concentran tanto nuestra búsqueda como la de nuestros ensayistas. ¿Reconocerse para ser o ser para reconocerse? No respondemos estas preguntas, nos conformamos con su evidencia. Nuestros redactores comparten y discrepan; cada uno de ellos omite, juzga, finge, valora, esconde: ahí radica el valor de sus opiniones.

Cuando iniciamos este proyecto, hace ya dos años, pensábamos que era un camino solitario y, por momentos, imposible. El tiempo nos ha mostrado que en realidad nuestras inquietudes no son solamente nuestras; por el contrario, forman parte de muchos jóvenes como nosotros que también se preguntan si realmente existe una única dirección.

El lector tiene entre sus manos este primer número. Eres finalmente tú, lector, quien tiene que decidir y valorar. Iniciamos: depende de ti que esto continúe.


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