miércoles, 28 de octubre de 2009

ESTEREOGRAMA -8 (lo que se viene)

CIUDAD SIN CENTRO: LA REACCIÓN DE LOS LÍMITES


Todo lo acéntrico halla su valor y potencia en aquello que está más allá: desafiando el borde, en la ambigüedad de la frontera, en los delirios de los extremos. Alguien más ya lo había dicho antes: el centro del centro es la ausencia. Y nosotros estamos alrededor, como acechando. Sin poder tener los ojos cerrados, sin poder tener las manos quietas. Hallarse en este espacio permite contemplar con serenidad y lucidez el centro. Cualquier intención que busque concretar algún tipo de actividad crítica, tiene que actuar como una inmensa ola silenciosa y aparecer desde donde menos se le espera.

Buscamos esos límites -que otros dictaron como lejanos-, y partimos cual expedicionarios convencidos de lo que dicta el corazón. Más aún, cuando se tiene una ciudad que solo ha sabido sostenerse en el miedo y en la indiferencia de una mayoría desorientada. Una Lima -he allí su nombre- que ha actuado como una hidra insaciable, que con su saliva ha buscado empapar de insomnio y amnesia a cada uno de sus habitantes.

El centro no es un lugar de coordenadas específicas, y aún así resulta ineludible. Para algunos está representado por un frío sistema alienante e insaciable, para otros es una serie de prácticas, unidades y condiciones rígidas y estériles. El centro no tiene un rostro al cual mirar, pero mira cada uno de nuestros movimientos. La reacción de los límites no es una simple alteración del orden, es una exigencia de cambio, una necesidad de demostrar que la vida no ha terminado.



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En la ESTEREOGRAMA -8 (menosocho) hemos salido a descubrir la ciudad:


DOSSIER: Ciudad sin centro


Reunimos por primera vez los distintos testimonios de los principales colectivos culturales de la capital: FITECA de Comas (Tania Herrera); MARTÍN OLIVOS de Los Olivos (Coco Polar y Guillermo Quiroz); LA CULPABLE de Barranco (Eliana Otta); EL GALPÓN de Pueblo Libre (Jorge Baldeón); y LIMA SUR de Villa María del Triunfo (Carlos Tolentino)



INTERSTICIOS (sociedad):


Nuestra memoria se ahoga: la disolución de la historia en el Parque de la Reserva (Laura Liendo)
Hoy en el 2009, cerca de cumplirse los primeros cien años de haber sido construido, ¿quién recuerda su sentido original? Casi nadie. Dicen que el peruano no tiene memoria, no es cierto, el peruano no recuerda, porque no sabe. Es el desconocimiento de la historia del espacio público mejor construido en el país lo que ha llevado a llenarlo de agua y sinrazón. Un desconocimiento que empieza en las autoridades que tomaron la decisión, y termina en los visitantes que semana a semana hacen largas colas para ver al líquido elemento moverse.


Hedor, exilio y letra: los epitafios del cementerio Presbítero Maestro (Rosa Ostos)
El lugar elegido para edificar el primer Cementerio civil de América fueron los Barrios Altos de Lima. Este lugar ambivalente, simultáneamente interno y externo, fue diseñado como una ciudad de los muertos, dotada de avenidas y cuarteles que semejan edificios urbanos. Este rasgo arquitectónico, simbólicamente hablando, nos permite situar la vida a la altura de la muerte; sin embargo, esta relación ni es plenamente mimética, ni plenamente mágica. Su status de margen, de frontera, de piel éxtima de la urbe le confiere al Presbítero Maestro, más bien, una doble y recurrente negatividad: el cementerio se configura como un espacio desterrado de la vida a la vez que enclavado en la ausencia del sujeto.


Apuntes para leer sentado en el autobús entre la puerta 3 de San Marcos y la Avenida La Molina - Parte final (Paulo Peña)
Nuestras vidas son hilos: si la ciudad fuese un lienzo intacto, seríamos simples fibras, pero ella es solo un nudo, enorme y siempre en movimiento. Por eso, no debe haber duda de que existe algún tipo de ligazón entre todos nosotros. Sin embargo, no hemos sido capaces de reconocer qué es, exactamente, aquello que nos enlaza. Probablemente el asunto no ha sido resuelto porque siempre nos hemos fijado en nuestras propias superficies: la piel, los objetos, la forma de mirar o mover las manos. Quizás sea momento de darnos cuenta de lo que nos rodea, de la cabeza a los pies: entre el desierto y los cerros, y el cielo y la neblina.



CALIDOSCOPIO (artes)



Henry Miller y el marco de la ficción (René Llatas)
Leo y releo la obra de Henry Miller porque, al igual que Ortega y Gasset llama a Stendhal el Archinarrador ante el Altísimo, creo que Miller es un Archinarrador pero ante el Bajísimo. Miller concibió su obra como una forma de reconciliarse con el mundo. El ser humano es de por sí un entramado de pisque y espíritu que más de una vez se siente fuera del orden y del canon establecido.


El arte de ser uno mismo (Miguel Flores Montúfar)
A diferencia de lo que sucede con sus personajes, el actor no posee sobre sí mismo facultades de creador: no puede, por ejemplo, modificar su pasado para favorecer su presente. En realidad, tampoco debería intentarlo. Lo que corresponde al actor —como a cualquier persona— es conocerse, comprenderse y quererse, tal y cual es.


En torno a la muerte del héroe en Cloverfield (Lisandro Gómez)
El final feliz es, a la larga, el triunfo de la procreación del héroe: no hay héroe sin familia, este es uno de los principios de estas películas. Su existencia es necesaria siempre y cuando se reproduzca; la muerte es sólo pertinente mientras no interfiera con la reproducción, conservación y desarrollo de nuevos seres. El relato amoroso inserto en estas películas no es algo accesorio, sino una constante, el elemento más importante. Pues solamente él asegura la futura reproducción.


Fragmentos sobre artes, artificios y ficciones (Zandor E. Zarria)
Quizá la manera más sincera de hablar sobre una obra sea construir una historia. Una historia donde esa obra sea nuestra. Pieza de nuestra vida, ella abrazaría recuerdos y ánimos, dudas y discordias. El crítico convencional, en cambio, juzga con armas frías, como la categoría y la descripción; olvida abastecer sus reseñas con recuerdos y experiencias. ¿Podemos confiar en él?


Los héroes del purgatorio (Terom)
No hay cosa que detestemos más que el que la gente no pueda distinguir entre los unos y los otros. Comprendo que los suicidas y los masoquistas tengamos mucho en común y que ambos seamos considerados heraldos negros para la sociedad de hombres y mujeres ordinarios; pero insistimos en que deberían hacer un esfuerzo por abrir más los ojos.



ANAMORFOSIS


Por las sendas del jirón (Gerardo Cárdenas)
Lima ha cambiado a codazos y empellones; y si hay una calle que ha experimentado este cambio, ésta es sin duda el Jirón de la Unión. De espacio de discusión recurrente de la aristocracia limeña de inicios de siglo XIX, ahora es un laberinto con faunos que todo lo compran y venden; y del que Jaime Bedoya opinó que "es sensato admitir que hoy en día el Jirón de la Unión es una mierda". Cierto o no, esta conocida calle siempre dará que hablar, y recorrerla es como mirar el espejo de la sociedad limeña.


Visión de los limeños (Vásquez Fasanando)
Hay gente que nace debajo de cierto tipo de cielo y desde allí pretende justificar sus vidas. Si nacen debajo de un cielo lluvioso con ello pretenden justificar sus llantos y su recelo ¿Acaso por eso siempre se ha desconfiado del cielo de Lima? Tan gris, tan terrible, tan cielo sin cielo.